¿QUE ES UN HUERTO SIN ESPANTAPAJAROS?

Pues parecería que le falta algo y eso era lo que nos pasaba en el huerto de la Cabaña, no teníamos espantapájaros pero esto ya lo hemos solucionado.  No se si tiene nombre pero en todo caso resulta atractivo aunque espero que asuste a los pajaros.

Creo que este hito en el huerto bien merece que leais este cuento sobre un espantapájaros, no tiene autor conocido por lo que pienso que es una de esas historias populares que se van transmitiendo de padres a hijos.

En un lejano pueblo vivía un labrador muy avaro y era tanta su avaricia que cuando un pájaro comía un grano de trigo encontrado en el suelo, se ponía furioso y pasaba los días vigilando que nadie tocara su huerto.

Un día tuvo una idea:
– Ya sé, construiré un espantapájaros, de este modo, alejaré a los animales de mi huerto.

Cogió tres cañas y con ellas hizo los brazos y las piernas, luego con paja dio forma al cuerpo, una calabaza le sirvió de cabeza, dos granos de maíz de ojos, por nariz puso una zanahoria y la boca fue una hilera de granos de trigo.

Una vez el espantapájaros estuvo terminado, le colocó unas ropas rotas y feas y de un golpe seco lo hincó en la tierra. Pero se percató de que le faltaba un corazón y cogió el mejor fruto del peral, lo metió entre la paja y se fue a su casa.
Allí quedó el espantapájaros moviéndose al ritmo del viento. Más tarde un gorrión voló despacio sobre el huerto buscando donde poder encontrar trigo. El espantapájaros, al verle, quiso ahuyentarle dando gritos, pero el pájaro se posó en un árbol y dijo:
– Déjame coger trigo para mis hijos.
– No puedo -contestó el espantapájaros, pero tanto le dolía ver al pobre gorrión pidiendo comida que le dijo:
– Puedes coger mis dientes que son granos de trigo.

El gorrión los cogió y de alegría besó su frente de calabaza. El espantapájaros quedó sin boca pero muy satisfecho por su acción.

Una mañana un conejo entró en el huerto. Cuando se dirigía hacia las zanahorias, el muñeco le vio y quiso darle miedo, pero el conejo le miró y le dijo:
– Quiero una zanahoria, tengo hambre.
Tanto le dolía al espantapájaros ver un conejo hambriento que le ofreció su nariz de zanahoria.
Una vez el conejo se hubo marchado, quiso cantar de alegría; pero no tenía boca, ni nariz para oler el perfume de las flores del campo, sin embargo, estaba contento.
Un día apareció un gallo cantando junto a él.
– Voy a decir a mi mujer, la gallina, que no ponga más huevos para el dueño de esta huerta, es un avaro que casi no nos da comida -dijo el gallo.
– Esto no está bien, yo te daré comida, pero tú no digas nada a tu mujer.
Coge mis ojos que son granos de maíz.
– Bien -contestó el gallo-, y se fue agradecido.
Poco más tarde alguien se acercó a él y dijo:
– Espantapájaros, el labrador me ha echado de su casa y tengo frío, ¿puedes ayudarme?
– ¿Quien eres? -preguntó el espantapájaros que no podía verle, pues ya no tenía ojos.
– Soy un vagabundo.
– Coge mi vestido, es lo único que puedo ofrecerte.
– ¡Oh, gracias, espantapájaros!

Más tarde notó que alguien lloraba junto a él. Era un niño que buscaba comida para su madre y el dueño de la huerta no quiso darle.
– Pobre -dijo el espantapájaros-, te doy mi cabeza que es una hermosa calabaza…

Cuando el labrador fue al huerto y vio al espantapájaros en aquel estado, se enfadó mucho y le prendió fuego. Sus amigos, al ver cómo ardía, se acercaron y amenazaron al labrador, pero en aquel momento cayó al suelo algo que pertenecía a aquél monigote: su corazón de pera. Entonces el hombre riéndose, se lo comió diciendo:
– ¿Decís que todo os lo ha dado? Pues esto me lo como yo.
Pero sólo al morderla notó un cambio en él y les dijo:
– Desde ahora os acogeré siempre.
Mientras, el espantapájaros se había convertido en cenizas y el humo llegaba hasta el sol transformándose en el más brillante de sus rayos.

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ALGUNAS NOTAS SOBRE LOS HUERTOS URBANOS Y LA ASOCIACIÓN DE CULTIVOS

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Los huertos urbanos se plantean en la actualidad como un nuevo concepto de espacio verde, donde la participación ciudadana es fundamental. A diferencia de los jardines y parques, cuidados y mantenidos por los servicios municipales, los huertos urbanos son fruto del trabajo y el cuidado de los propios usuarios, por lo cual adquieren también un valor desde el punto de vista social.

Normalmente el huerto urbano es pequeño y hace falta aprovechar cada centímetro cuadrado y sacarle el máximo rendimiento. Por eso la producción en el huerto urbano será una mezcla de cultivos que técnicamente se llama un policultivo.

La razón es muy sencilla. Dos plantas sembradas una al lado de la otra se hacen competencia entre ellas de dos maneras. Una porqué las dos absorben nutrientes y la otra porqué se hacen sombra. Obviamente dos plantes iguales tienen las raíces igual de profundas, buscan los mismos nutrientes y compiten por la sombra. En cambio, si dos plantas son diferentes la competencia entre ellas puede ser menor.

A todo esto se debe añadir que las enfermedades no se transmiten tan rápidamente en un policultivo ya que los diferentes tipos de verduras son sensibles a diferentes enfermedades.

La asociación de cultivos, busca obtener beneficios del crecimiento simultáneo en un mismo terreno de dos o más especies diferentes. Para asociar cultivos hace falta tener en cuenta que plantas son más compatibles entre ellas.  No se puede mezclar todas las especies a nuestro antojo. Si optamos por los tomates, por ejemplo, hay que saber que no se llevarán bien con los pimientos, las berenjenas y la patatas.

Asociaciones posibles:

Es posible asociar hortalizas con diferente velocidad de crecimiento para obtener una mayor productividad, algunas de estas asociaciones que dan un buen resultado son:

  • Rábanos, lechugas y zanahorias: sembrar tres hileras de rábanos o de lechugas entre cada dos hileras de zanahorias.
  • De coles con lechugas: entre cada dos hileras de coles una hilera de lechugas y, dentro de las hileras de coles, una lechuga entre cada dos coles.
  • De zanahorias y nabos: los sembramos en hileras alternas; los nabos son cosechados antes de que las zanahorias hayan alcanzado su pleno desarrollo.
  • Judía de enrame y pepino: una hilera de pepinos entre las dos hileras de judías (80 cm de separación).
  • Chirivía y escarola: plantarlas en hileras alternas dado que la primera tiene raíces pivotantes y la escarola poco profundas.
  • Zanahoria y puerro: eficaz para repeler a la mosca de la zanahoria y la del puerro. Una hilera de rábano entre cada dos de zanahoria; los puerros se plantarán en el lugar de los rábanos ya recolectados (en zanahoria de primavera) En zanahoria de invierno se alternarán dos hileras de zanahoria con dos de puerros.
  • Zanahoria y cebolla: tres hileras de cebolla y dos de zanahoria (25 cm entre hilera)
  • Tomate y cebolla: se plantarán en primavera las cebollas en un campo preparado para acoger al tomate, éste en hilera y a cada lado de la hilera de cebollas (a 35 – 40 cm).
  • Espinaca de primavera con apio: las espinacas se siembran en marzo, los apios en mayo en una hilera entre cada dos de espinacas.
  • Cebolla y fresas o achicoria y fresa: en hileras alternas.

La lista anterior se ha recogido de la web EN BUENAS MANOS  ¡Espero que sea de vuestro interés!

LA CABAÑA DEL RETIRO CELEBRO UNA JORNADA DE PUERTAS ABIERTAS

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La Cabaña del Retiro tiene una vocación de proximidad con los vecinos, de diversidad por supuesto de todo lo relacionado con el medio ambiente.

De un lado, los voluntarios aprendemos ´cada día un poco más sobre el cuidado de un huerto ecológico, además de ser un entorno de convivencia al que acudimos personas de todas las edades.

De otro, los visitantes adultos reciben información sobre las actividades programadas que van desde itinerarios guiados orientados a conocer mejor determinados aspectos del parque.  Muchos madrileños no han tenido hasta ahora la posibilidad de conocer las famosas estufas del Retiro o los arboles singulares.

Finalmente, pero no por ello menos importante, la actividad dirigida a los grupos escolares que disponen de actividades

HABLEMOS DEL COMPOST

El tratamiento del compost es quizá menos atractivo que otras labores del huerto y sin embargo es muy importante.  El compost se usa en agricultura y jardinería para enriquecer la tierra.  El compost que a veces también se denomina abono orgánico es el producto que se obtiene del compostaje, y constituye un “grado medio” de descomposición de la materia orgánica, que ya es en sí un buen abono. Se  forma de desechos orgánicos.

En la Cabaña estamos preparando la compostera y entre tanto vamos preparando algún compost con hojas secas y algunas cosas que traemos de casa.

Para hacer compost se  pueden aprovechar los residuos vegetales del jardín y del hogar en lugar de  tirarlos a la basura: Cenizas, posos del café o de té, cáscara de huevo, frutas (con excepción de los cítricos, verduras y hortalizas, yogures caducados, tapones de corcho, papel de cocina, aceite de aliñar, pelos, etc.

¿Que no se debe echar?

  • Carne, huesos y pescado. Produce malos olores.
  • Plantas y frutos enfermos o gran cantidad de vegetales podridos. Produce malos olores y putrefacción.
  • Ceniza y serrín de madera tratada o aglomerados. Colas y barnices. Esto es muy tóxico.

Y por supuesto cualquier material que no sea orgánico y biodegradable: plásticos ,vidrio, etc..

Se dice que por cada 100 kg de restos orgánicos se obtienen 30 kg de abono.

El compostaje una actividad gratificante, ecológica y práctica 100%.